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Formación de nuestra cultura.
La presencia del ser
humano en el valle de Tamazula y el territorio que actualmente
abarca este municipio, dejó importantes muestras de las etapas
prehistórica e histórica, mismas que constituyen la mejor prueba
de las fases del desarrollo cultural y la consecuente formación
de nuestra cultura.
En lo que respecta a
la etapa prehispánica, existen los valiosos estudios realizados
por el arqueólogo Otto Schondube, quién no únicamente se ocupó
de Tamazula, sino también de Tuxpan y Zapotlán. La temática que
aborda se refiere a costumbres, religión, lengua, centros habitacionales
y de culto, entre otros.
Lo referente a la época
colonial se ilustra, en gran parte, con las crónicas franciscanas
y los informes de parroquias y visitas pastorales, en los cuales
se asentó información sobre muy variados aspectos que, al paso
de los siglos, lograron la configuración de nuestra cultura.
La etapa de la guerra
de independencia de México, también se vivió con intensidad en
esta tierra, destacando notablemente el insurgente Gordiano Guzmán,
quién dio muestras de gran valor y liderazgo regional.
Las etapas históricas
del México independiente y post revolucionario, también se vivieron
con intensidad por los tamazulenses quienes supieron mantener
importantes valores antropológicos. Para mayor información pueden
consultarse las investigaciones de que doy referencia en este
estudio.
A grandes rasgos podemos
considerar que, en la etapa prehispánica del pueblo de Tlamazolan,
sus habitantes lograron imponerse a circunstancias adversas tanto
del medio ambiente como de la competencia de otros grupos. En
cuanto a la lengua, en Tamazula se hablaba tamazulteca y también
náhuatl, mismas que se extinguieron para dar lugar a nuestro castellano
híbrido, considerado así por ser enriquecido por palabras mexicanas.
El aborigen de estas
tierras, al paso de los años, se mezcló con europeos y negros,
dando lugar a algunas castas que, finalmente, derivaron en el
actual mestizaje. Los libros de bautismo conservados en el archivo
de la parroquia de San Francisco de Tamazula, dan testimonio de
este proceso pues asientan partidas de lobos y coyotes, nombres
genéricos asignados a dos castas, solo por señalar algunas.
La religión politeísta
y sanguinaria practicada antes de la llegada de los españoles
se extinguió al ser sustituida por la religión católica, aunque
últimamente proliferan numerosas sectas de otras confesiones.
La propiedad de la tierra,
que originalmente tuvo el indígena, fue afectada mediante la concesión
de mercedes y composiciones reales que favorecían a peninsulares
y criollos. El Fundo Legal del pueblo de Tamazula y las tierras
de Comunidad Indígena fueron estranguladas y paulatinamente acaparadas
por oligarcas regionales, hasta perderse definitivamente. A principios
de este siglo, gracias al reparto agrario, muchos campesinos se
vieron favorecidos al contar con tierra para cultivo. Actualmente,
por las reformas al artículo 27 constitucional, tiende nuevamente
a reconcentrarse en pocos propietarios, sin embargo, en nuestro
contexto cultural la tierra es muy apreciada por todo lo que significa
su posesión.
En cuanto al comercio,
la práctica del trueque y posteriormente el uso de fichas en las
haciendas y la acuñación de moneda en algunos pueblos del sur,
tales como Zapotlán, dio paso a la circulación de la divisa nacional.
Aún sobrevive la figura el prehispánico tianguis y existen infinidad
de comercios establecidos donde los efectos publicitarios provocan
un consumismo compulsivo.
Algunas manifestaciones
folclóricas tales como la danza y otras particularidades festivas,
se mantienen vivas. La tradición de la danza azteca, en la cual
se rememoran sonidos, atuendos y "pisadas" indígenas, se practica
en Tamazula.
El hombre común se vestía
con pantalón y camisa de manta, ceñidor, huaraches y sombrero.
Hoy se aprecia este atuendo en los niños que en diciembre visten
de "juandieguitos" y en algunos bailables folclóricos.
En lo referente a urbanización,
fue labor de los franciscanos, en primera instancia de Fray Juan
de Padilla, reunir a las rancherías dispersas para instruir en
religión a los indígenas y lograr un mejor control sobre ellos.
En el porfiriato, solo los peones encasillados o de la mayor confianza
del hacendado vivían intramuros de sus propiedades, mientras que
los demás habitaban chozas hechas con varas tejidas con lodo y
techadas con zacate. En Tamazula predominaba la denominada arquitectura
vernácula, es decir, las casas estaban hechas de adobe y techadas
con teja de barro.
La gastronomía local
y regional, se ha enriquecido al paso de los años con influencias
externas; sin embargo sobreviven como platillos típicos de la
cocina mexicana el mole, el pozole, el atole, los tamales, etc.
En lo concerniente al aspecto educativo, antiguamente asistir
a la escuela era un privilegio, por lo que era muy bajo el grado
de escolaridad en la mayoría de la población y se consideraba
inadecuado que la mujer estudiara; hoy abundan las instituciones
educativas sobre todo de nivel básico y medio.
En el campo de la medicina
se empleaban plantas y otros remedios caseros y tradicionales.
Hoy, la medicina alópata está en voga; aunque la herbolaria sigue
siendo una alternativa para la curación de diversas enfermedades.
La formación de nuestra cultura política, se ha definido al superar
diversas etapas históricas. Los decretos de Tamazula dan muestra
de la organización que han sido capaces de alcanzar los habitantes
de esta tierra para ser gobernados con mayor equidad y justicia.
Fuente:
Adrián Gil Pérez- Cronista Municipal
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